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El Inter salva los muebles en el derbi ante el Milan

La gran semifinal del torneo copero italiano, el gran ‘Derbi della Madonnina’ entre los dos equipos de la ciudad de Milán, no tuvo un dueño claro. Ocasiones de ambos equipos y grandes paradas de los metas. El español Josep Martínez volvió a rubricar una actuación de mucho nivel en su vuelta a la titularidad con los ‘nerazzurri’, y el francés Mike Maignan recuperó la confianza.
Si algo sacó en claro el Inter del partido, es que es un rival perfecto para el Milan. El mejor equipo de Italia, líder de la Serie A y vivo en la pelea por el triplete, es incapaz de ganar a su vecino ‘rossonero’. Esta campaña van ya 4 derbis y no ha ganado ninguno a un equipo como el Milan, ahogado en la novena plaza de la liga y con remotas opciones de acudir a Europa en una temporada desastrosa.
Quizá sea eso la única nota positiva de la negra temporada de los del luso Sergio Conceicao, que volvió a colocar en el once a su compatriota Rafael Leao después de dejarle como suplente ante el Nápoles en el fin de semana. El también luso Joao Félix fue esta vez el sacrificado.
La Copa, además, brinda al Milan un camino corto y plausible para disputar competiciones europeas la próxima campaña. El ganador garantiza una plaza de Liga Europa. Y el Milan, local esta vez en San Siro, salió dispuesto y sin titubear a encarrilar la eliminatoria. Esa última posibilidad de solucionar, mínimamente, el desastre, azuzó al equipo.
El problema es que se encontró con un Josep Martínez soberbio. Primero con un paradón con el pie a Leao y, poco después, con una gran salida que evitó el gol de Abraham.
Tuvo sus ocasiones el Inter, pero chocó con Maignan. Un disparo lejano del argentino Joaquín Correa, otro del turco Hakan Calhanoglu y dos remates de cabeza, uno de Davide Frattesi y otro del neerlandés Stefan De Vrij, toparon con el meta galo. Ahí echó mucho de menos Simone Inzaghi, entrenador del Inter, a su mejor jugador, el argentino Lautaro Martínez, lesionado.
Sin dueño claro, el derbi empezó a romperse nada más comenzar la segunda mitad. En el 47, tras un rebote extraño que favoreció al Milan, Abraham amagó y sacó un disparo cruzado perfecto para superar a Martínez. El Milan dio un golpe gigante en la eliminatoria, pero se le acabó haciendo largo el partido.
El Inter no renunció en ningún momento, no se dio el lujo de especular con la gesta en la vuelta y se volcó en ataque hasta que, rondando el 70, Calhanoglu se volvió a vengar su de exequipo, con el que mantiene una mala relación. Sacó a relucir su especialidad. Un zapatazo desde fuera del área que puso el empate final. La vuelta está abierta. En juego, la posibilidad europea del Milan y el sueño del triplete del Inter. EFE
